Cómo hacer una migración de URLs con Screaming Frog (paso a paso)

Urls obtenidas con screaming frog

Guía práctica para migrar URLs sin perder SEO con Screaming Frog: cómo inventariar tus URLs, crear el mapa de redirecciones 301, verificarlas y auditar la web tras el lanzamiento.

Una migración de URLs es uno de esos proyectos que puede salir muy bien... o convertirse en una pesadilla para tu SEO. Cambiar la estructura de tu web, pasar a un dominio nuevo, migrar a HTTPS o rediseñar el sitio implica que muchas de tus URLs van a cambiar. Y si ese cambio no se gestiona con cabeza, el resultado es siempre el mismo: errores 404, pérdida de posiciones y caída de tráfico.

La buena noticia es que con la herramienta adecuada el riesgo se controla. En esta guía te explicamos cómo hacer una migración de URLs con Screaming Frog paso a paso, para que no se te quede ni una URL por el camino.

¿Qué es una migración de URLs (y por qué es delicada)?

Una migración de URLs es cualquier cambio que modifique las direcciones de las páginas de tu web. Los casos más habituales son:

  • Rediseño o cambio de CMS (por ejemplo, de una web antigua a una nueva en WordPress).
  • Cambio de dominio (de midominio.es a minuevamarca.com).
  • Migración a HTTPS (de http:// a https://).
  • Reestructuración de la arquitectura o de los slugs (de /producto?id=123 a /producto-bonito).

El punto crítico es que Google tiene indexadas tus URLs actuales, con su autoridad y sus posiciones. Si esas URLs desaparecen sin más, pierdes todo ese valor. La solución es redirigir cada URL antigua a su equivalente nueva con un redireccionamiento 301 (permanente), que traslada la mayor parte de la autoridad SEO. Y ahí es donde Screaming Frog se vuelve imprescindible.

¿Por qué usar Screaming Frog para una migración?

Screaming Frog es un rastreador (crawler) que recorre tu web igual que lo haría Google y te da una radiografía completa: todas tus URLs, sus códigos de respuesta, sus redirecciones, sus enlaces internos y mucho más. En una migración lo usarás para tres cosas clave: inventariar lo que tienes antes, verificar que las redirecciones funcionan, y auditar que todo ha quedado limpio después.

Vamos con el proceso.

Paso 1: Rastrea e inventaria tu web actual (antes de tocar nada)

Antes de cambiar nada, necesitas una foto exacta de todas las URLs que existen ahora mismo. Abre Screaming Frog en Modo → Araña (Spider), introduce tu dominio y lanza un rastreo completo.

Cuando termine, ve a la pestaña Internal, filtra por HTML y exporta todas las URLs con código de respuesta 200 (OK). Esas son las páginas vivas que tendrás que redirigir.

Un aviso importante: el rastreo solo encuentra las URLs que están enlazadas dentro de tu web. Para no dejarte páginas huérfanas (sin enlaces internos pero que sí reciben visitas o tienen posiciones), complementa el inventario con otras fuentes:

  • Tu sitemap.xml.
  • Las URLs de Google Search Console (páginas indexadas).
  • Las URLs con tráfico de Google Analytics.

Puedes conectar Search Console y Analytics directamente a Screaming Frog vía API para cruzar esos datos en el mismo rastreo. El objetivo es tener una lista maestra completa de todas las URLs que hay que contemplar.

Paso 2: Crea el mapa de redirecciones (old → new)

Este es el corazón de la migración. En una hoja de cálculo, pon en una columna cada URL antigua y en la de al lado su URL nueva correspondiente. Es un trabajo de emparejamiento 1 a 1.

Reglas de oro para este mapa:

  • Cada URL antigua debe apuntar a la página nueva más relevante (misma temática o intención), no a la home por defecto. Redirigir todo a la home es un error que Google interpreta como "soft 404" y hace perder autoridad.
  • Evita las cadenas de redirección (que una URL redirija a otra que a su vez redirige a una tercera). Siempre A → destino final, directo.
  • Si una página antigua ya no tiene equivalente, decide con criterio: redirige a la categoría superior más cercana o, si no aporta nada, déjala en 410 (contenido eliminado).

Paso 3: Implementa las redirecciones 301

Con el mapa listo, tu desarrollador (o tú) implementa las redirecciones 301 permanentes en el servidor, en el .htaccess, en el CMS o donde corresponda según tu tecnología. Lo ideal es hacerlo primero en un entorno de pruebas (staging) antes de tocar la web en producción.

Paso 4: Verifica las redirecciones con el Modo Lista

Aquí Screaming Frog brilla. En lugar de rastrear la web entera, vas a comprobar una a una que tus URLs antiguas redirigen a donde deben.

  1. Ve a Modo → Lista.
  2. Importa o pega la columna de URLs antiguas de tu mapa.
  3. En la configuración, activa "Seguir siempre redirecciones" (Always Follow Redirects) para que la herramienta siga cada cadena 3xx hasta su URL final.
  4. Lanza el rastreo.

Cuando termine, tienes dos formas de comprobarlo. La rápida: revisa que cada URL devuelva un 301 y fíjate en la columna de URL de destino final. La profesional: usa el informe Reports → Redirects → Redirect URL Mapping, que te permite subir tu mapa previsto y compararlo automáticamente con lo que realmente ocurre, marcando las que no coinciden.

Lo que buscas confirmar aquí:

  • Todas las URLs antiguas devuelven 301 (no 404, ni 302 temporal, ni 200).
  • El destino final de cada una es exactamente la URL nueva que planeaste.
  • No hay cadenas (301 → 301 → final) ni bucles de redirección.

Paso 5: Audita la web nueva tras el lanzamiento

Una vez publicada la web nueva en producción, haz un rastreo completo en Modo Araña de la web ya migrada y repasa:

  • Códigos de respuesta: en la pestaña Internal, filtra por 4xx para cazar los 404 que se hayan colado y por 5xx para descartar errores de servidor.
  • Cadenas y bucles de redirección: revisa el informe de redirecciones para asegurarte de que no quedan cadenas.
  • Enlaces internos: comprueba que los enlaces dentro de tu web apuntan directamente a las URLs nuevas, no a las antiguas vía redirección. Actualizarlos mejora el rastreo y la experiencia. Usa la pestaña Inlinks para ver desde dónde se enlaza cada URL problemática.
  • Canonicals: verifica que cada página nueva se apunte a sí misma como canonical y no a la versión antigua.
  • Titles, H1 y metadescripciones: confirma que se han conservado (o mejorado) y que no hay duplicados ni campos vacíos.
  • Sitemap.xml nuevo: genera uno actualizado (Screaming Frog puede crearlo) que contenga solo las URLs nuevas y ninguna redirección ni 404.

Un truco muy útil: si guardaste el rastreo previo a la migración, puedes usar la función de comparación de rastreos (crawl comparison) para ver de un vistazo qué ha cambiado entre el antes y el después.

Paso 6: Tareas post-migración

Cuando la web está limpia, cierra el proceso:

  • Sube el sitemap nuevo a Google Search Console.
  • Si has cambiado de dominio, usa la herramienta de "Cambio de dirección" en Search Console.
  • Monitoriza durante las semanas siguientes la cobertura, los 404 y las posiciones. Es normal cierta fluctuación al principio.

Ten paciencia: una migración bien hecha recupera el tráfico, pero Google necesita tiempo para reprocesar todo. Si quieres una referencia de plazos, te puede interesar nuestro artículo sobre cuánto tarda el SEO en dar resultados.

Errores habituales que debes evitar

  • Redirigir todas las URLs antiguas a la home en lugar de a su equivalente.
  • Usar redirecciones 302 (temporales) en vez de 301 (permanentes).
  • Dejar cadenas de redirección sin resolver.
  • Olvidar las páginas huérfanas que no aparecen en el rastreo pero sí tienen tráfico.
  • No actualizar los enlaces internos, que siguen apuntando a las URLs viejas.
  • Lanzar sin haber verificado antes en staging.

En resumen

Una migración de URLs no tiene por qué costarte tráfico si la planificas bien. La clave es siempre la misma: inventaria todo lo que tienes, mapea cada URL antigua a su nueva, redirige con 301 y verifica, verifica y vuelve a verificar con Screaming Frog antes y después del lanzamiento. Esa disciplina es lo que separa una migración limpia de un desastre de posicionamiento.

Y no olvides que una web nueva es una buena ocasión para revisar también su rendimiento técnico: aquí entra en juego, por ejemplo, cómo la velocidad de carga impacta en tu SEO.

En Chillypills nos encargamos de migraciones web y de estrategias de SEO para que tu cambio de web sea un salto adelante y no un paso atrás en Google.

¿Tienes una migración entre manos? Cuéntanoslo y te ayudamos a hacerla sin sustos.